Como catar el vino sin ser pretencioso

Para disfrutar más esta bebida hay que conocerla mejor

30-sep-2009 Miguel Esquirol

Se puede catar el vino sin ser pretencioso, o hablar de este con sin quedar como un tonto. Aquí unos consejos y detalles que te ayudarán a apreciar más esta bebida.

La cata de vinos es un arte y una profesión a la que sólo pocos logran llegar. Para aquellos que no quieren dedicarse a esta también pueden ampliar sus conocimientos sobre el vino y sobretodo lograr disfrutar más de esta bebida.

Existe en este campo mucho de pretensión y apariencias que le dan a la cata de vinos una posición elitista, pero no es necesario caer en estos defectos para poder saber más sobre el vino y desarrollar tu sentido del gusto.

Ventajas

La principal ventaja de la cata de vinos es el lograr ampliar tu conocimiento, poder apreciar las diferentes variedades e incluso mejorar y afinar tus propios sentidos. Conocer más de las culturas productoras de los vinos, la rica historia que guardan detrás y abrir las puertas a nuevas experiencias son otros de los elementos positivos de la cata.

Finalmente, la mayor de las ventajas es que te da la oportunidad de probar más y mejores vinos.

El vocabulario del vino

Los expertos tienen un amplio vocabulario para describir un vino. Largas listas de palabras sirven para describir una u otra característica.

Para el inexperto estos adjetivos o comparaciones son meras simulaciones o exageraciones seudo literarias y resulta imposible de encontrar el aroma a mar, a trufas o a queso en el vino, características que, por otro lado, resultarían desagradables.

Para el experto en cambio tienen una connotación específica y algo alejada del significado real de la palabra. No es necesario conocer estas palabras, pero leer una de esas listas y su significado nos puede dar una pista sobre las cosas que se buscan en el vino.

Sin pretensión

No es necesario ser pretencioso para catar el vino. No es necesario hacer un espectáculo y levantar la copa para que toda la mesa nos mire analizando el color o dejarlo largo rato en la boca para analizar el sabor. Y, a no ser que estemos en una degustación de vino profesional, no hay que escupir el vino como lo hacen los expertos.

Por otro lado cuando el camarero sirve la primera copa de vino y la entrega para ser apreciado no está pidiendo un juicio sobre la calidad, únicamente quiere saber si el vino está en buen estado o tiene que cambiar la botella, y esto puede ser fácilmente apreciado (y el corcho es para ver que esté en buen estado y no para olerlo).

Cómo catar el vino

Catar el vino significa apreciar sus características a través de todos los sentidos, es por eso que en orden es necesario conocer:

  • Su apariencia: comprobar el color del vino inclinando la copa para poder examinar las variaciones de color. Lo ideal es hacerlo contra un fondo blanco. Esto permite determinar la edad del vino siendo los más claros los más jóvenes y los más oscuros los más viejos en blancos, mientras que los tintos se aclaran con el tiempo. La película que deja sobre el vidrio al moverse describe la cantidad de alcohol que tiene.
  • Olor: para esto es necesario hacer girar la copa para oxigenar el vino (para esto no hay que servir copas muy llenas y es mejor hacer el movimiento sin levantar la copa de la mesa). El aroma del vino puede decir al experto la variedad de la uva, la fermentación y la conservación. En general los vinos afrutados son más jóvenes y los más especiados más viejos. Realizar una unión entre el aroma y lo que significa será un proceso de aprendizaje que sólo se podrá ampliar con la práctica. Aromas que recuerdan vinagre o tierra son señal que el vino está pasado.
  • Sabor: tomar un pequeño sorbo y hacerlo pasar por toda la boca e incluso dejar entrar un poco de aire para oxigenarlo y que despierte todas sus características. Si bien toda la lengua siente el sabor del vino, hay partes de esta con un mayor porcentaje de sensores especializados: la punta de la lengua detecta los tonos dulces, los costados interiores detectan la acidez, los costados exteriores detectan la sal y finalmente la parte posterior de la lengua detecta los tonos amargos y el alcohol. La calidad del vino está dada por el equilibrio de estos factores.

Es conveniente comer algo entre copa o copa para limpiar las papilas gustativas y evitar que el alcohol nos afecte rápidamente. Si se quiere dedicarse más en serio a esta actividad es muy recomendable apuntar el tipo de vino (cosecha, variedad, año) junto con la descripción de lo que hemos sentido. Esto ayudará a comparar notas con otros vinos, encontrar tus favoritos, y después de un tiempo darte cuenta lo mucho que has avanzado.

Con el tiempo podrás reconocer más sabores y diferenciar más sutilidades. Pero al final lo importante no es demostrar lo mucho que se sabe, sino disfrutar el vino y de la gente con la que lo compartes.

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